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Enfermedad celíaca y depresión

Depresión

La enfermedad celiaca es común entre los adultos, y afecta a millones de personas en todo el mundo. Sus síntomas clásicos son los dolores abdominales, las diarreas y el estreñimiento. Pero esta enfermedad también puede ocasionar fatiga, dolor en las articulaciones, deficiencia de hierro, cosquilleos y abotargamiento de los pies y las manos, osteoporosis… y también depresión.

Las previsiones médicas actuales estiman que, para el año 2020, la depresión será la segunda causa de discapacidad en el mundo, sólo tras los problemas de corazón. Y el caso es que, si usted se encuentra deprimido, y también tiene síntomas o un historial familiar de enfermedad celíaca, es muy posible que ambas condiciones se hallen relacionadas.

¿Qué es lo que causa la depresión en la gente que sufre la enfermedad celíaca? Históricamente, varios estudios han examinado la relación entre la enfermedad celíaca y la depresión, pero han estado limitados por el pequeño número de los partícipes en ellos. Pero, en el 2007, investigadores suecos estudiaron a casi 14.000 personas afectadas por la enfermedad celíaca, comparándolos con la población en general. Y así, pudieron documentar que entre la gente con la enfermedad celíaca existe un mayor riesgo de caer en la depresión.

Lo que no se sabe es la causa exacta de ese mayor riesgo de caer en la depresión que se da entre la población celíaca. Una corriente entre los investigadores sugiere que lo que quizá contribuya a esa mayor posibilidad de deprimirse, indirectamente, sea el estrés de vivir con una enfermedad crónica, así como todos los cambios de estilo de vida que acarrea el combatir a esa enfermedad.

Por otra parte, otros síntomas neurológicos que se dan en el celiaquismo, tales como el abotargamiento y cosquilleo de los miembros, la falta de coordinación y los ataques, sugieren que quizá la sensibilidad al gluten también afecte, de un modo directo, al sistema nervioso.

La enfermedad celíaca disminuye la capacidad del enfermo para absorber vitaminas cruciales para la buena salud, como son el folato y la B6. Y algunos estudios han mostrado que las enfermedades neurológicas y psiquiátricas van asociadas a niveles bajos de folato.

Otra deficiencia nutricional que puede jugar un papel en la aparición de la depresión es la falta del triptófano, que es un aminoácido esencial. Puede ser que la gente con la enfermedad celíaca no sea capaz de absorber la suficiente de esta proteína tan importante. Y resulta que el cuerpo humano convierte el triptófano en serotonina, que es un compuesto químico que ayuda a regular el estado de ánimo. Puede ser que la depresión se halle asociada a niveles bajos de serotonina.

La enfermedad celíaca y la depresión: ¿qué se puede hacer?
Si tiene usted síntomas de la enfermedad celíaca, con o sin depresión, vaya a ver a su médico. Si es usted celíaco, el doctor le informará sobre cómo seguir una dieta libre de gluten, que puede mejorar de forma espectacular su bienestar general.

Evidentemente, algunos estudios muestran que, si está usted deprimido, puede resultarle muy duro el mantener una dieta especial, pero es importante que las personas que padecen la enfermedad celíaca sigan a rajatabla una dieta totalmente libre de gluten, pues eso va a mejorar, de un modo dramático, sus síntomas de la enfermedad celíaca, incluida la depresión.

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